Programados
Realizados
En Proyecto
Hablar en Público
El lenguaje hipnótico
El arte de interrogar
Diseño de proyectos
               
   

Cosas de niños

Soluciones creativas y estratégicas
   
               
   

Mi hijo no me habla ! Mi hijo está raro ...! Déficit de atención, hiperactividad, miedos, fobias y obsesiones. Orientaciones de crianza, educación y comunicación.
Escuela de padres. Recetas : para mejorar el clima familiar.

Imparte: Emilio Más . Psicoterapeuta. Especialista en infancia, pubertad y adolescencia. Comunicación familiar

2 Módulos. Sábados de 9:30 a 14:30

60 euros cada módulo.

CURSO TERAPIA BREVE

Para más información preguntar en secretaria (tlf. 963845544)

 
               
     

Artículo

Emilio Mas

Psicoterapeuta

 

 

“Para qué cometer los errores antiguos

habiendo tantos errores nuevos que cometer”

Bertrand Russell

 

“Quizá cuando éramos niños juramos que cuando fuéramos mayores siempre recordaríamos lo que era ser un niño. Pero, ¡qué pronto lo olvidamos! “

Jennifer Freeman

 

 

Cuando los padres o los educadores quieren resolver un problema o un escollo en el camino del desarrollo de un niño acuden preocupados y desesperanzados a los profesionales para que les ayuden.

 

Durante mucho tiempo parecía obligado abordar los problemas agobiantes aumentando la seriedad y la severidad de las medidas que se toman para remediarlo (Freeman et al., 1991). Pero los problemas suelen ser desalentadores y hacerles frente hablando más seriamente y remontándose a sus orígenes puede, paradójicamente, crear el efecto contrario que se pretende.

Con las mejores intenciones se obtienen los peores resultados

Oscar Wilde

 

De hecho, con bastante frecuencia la propia intervención terapéutica puede provocar efectos iatrogénicos (añadir daños cuando se pretende curar), como cuando se abusa de las etiquetas psicológicas provocando profecías autocumplidas, o cuando se intenta resolver un problema indagando, más y más, en el mismo, descuidando que, a veces, la solución consiste en cambiar el foco donde se dirige la mirada. Porque cada elección conlleva una pérdida. Y si elegimos centrarnos exclusivamente en el problema que nos trae la persona (cómo se ha originado, cómo se mantiene, cuándo comenzó, qué siente cuándo lo tiene, etc.) se disminuyen las opciones de que emerjan soluciones. Desde la terapia centrada en las soluciones se aboga que para solucionar un problema es suficiente con centrarse en los recursos y en las soluciones que ya trae la persona.

 

Además se sabe que los niños no responden bien (se niegan a hablar, se desmotivan, etc.) en contextos demasiado serios y formales, donde prevalece el lenguaje verbal sobre otros y cuando se les insiste, con preguntas, en hablar del problema. Los niños prefieren interactuar de forma divertida. La conversación seria y la resolución metódica de los problemas pueden dificultar la comunicación de los niños, acallar su voz e inhibir sus habilidades especiales y sus recursos creativos (Garbarino, 1992).

 

Es más eficaz abordar las dificultades de los niños utilizando estrategias comunicacionales más lúdicas e imaginativas, dando más protagonismo al niñ@, y confiando en sus propios recursos – que suelen ser muchos y variados- para solucionar sus problemas.

 

Por cierto que esto ocurre igualmente con los adultos: la excesiva seriedad y la creencia en que los problemas se han de solucionar, exclusivamente, de modo racional hace que perdamos la chispa, la creatividad y la imaginación que son, precisamente, las nos ayudan, generalmente, a resolver los problemas mismos. Nos empeñamos en abordar los problemas irracionales de un modo racional.

 

A la hora de resolver problemas cotidianos se nos invita a ser predominantemente racionales. Sin embargo, es conveniente no descuidar las potencialidades del hemisferio derecho (el encargado del pensamiento creativo) para que no nos pase como al príncipe enamorado y riguroso del cuento:

 

Esta es la historia de un príncipe que amaba y deseaba tanto a una princesa bellísima que aceptó realizar una dificilísima prueba para conseguir su amor.

La prueba, mandada por el mismísimo rey, padre de la princesa, consistía en encerrarlo en una celda en lo más alto de un torreón de un lejano castillo; en esta celda húmeda y lúgubre debía permanecer hasta que hallase el número de la combinación del candado que cerraba la enorme puerta de la celda; los números de la combinación del candado eran tantos que salían millones de combinaciones, casi infinitas.

El príncipe, que tenía la virtud de la paciencia y de la perseverancia, comenzó a ir probando, una a una, todas y cada una de las combinaciones.

Durante un par de años, nuestro príncipe, concienzudo y reflexivo, se pasaba los días probando una a una cada una de las posibles combinaciones: las iba apuntando, rigurosamente y por orden, una a una de modo concienzudo.

Al tercer año de reclusión, el príncipe, triste y desesperado le pegó con rabia una fuerte patada a la puerta…y se abrió

La puerta siempre había estado abierta!!

 

Algunas de las teorías terapéuticas más modernas y eficaces para resolver los problemas en los niños, adolescentes y jóvenes apuntan hacia el empleo de soluciones y estrategias creativas, como la terapia lúdica, la terapia narrativa, la terapia centrada en las soluciones y la terapia estratégica (Freeman et al., 2001; Fiorenza y Nardone, 2004; de Shazer, 1988).

 

 

Desde planteamientos creativos y estratégicos se postula que, en muchas ocasiones, es la solución la que se convierte en el problema: son las respuestas que damos para intentar remediar una dificultad las que acaban convirtiéndose en el problema mismo. Creándose la paradoja que la solución es el problema.

 

 

¿PERO… EN QUÉ CONSISTE LA TERAPIA ESTRATÉGICA?

 

Fue Jay Haley el que definió la Terapia Estratégica como aquella en la que el clínico toma la iniciativa de lo que habrá de ocurrir durante la terapia y establece un método particular para cada problema….y no al revés, como cuando el terapeuta aplica su método y sus técnica al cliente, independientemente de los problemas que traiga.

 

Según este procedimiento, es el cliente el que ha adaptarse al terapeuta. Esto trae consecuencias muy curiosas: los clientes acaban hablando la jerga de los psicoterapeutas a los que acuden. Y me recuerda una historia, algo grotesca:

 

Erase una vez un tío que se cagaba encima (encopresis) y se encuentra con un amigo en el autobús, que le pregunta cómo le van las cosas, y éste le cuenta la historia de su problema…que estuvo en un psicoanalista, y que después de varios años fue consciente del origen de su problema, tuvo un insight de por qué se cagaba… aunque se siguió cagando; posteriormente fue a un conductista y le aplicó unos pañales y se sigue cagando… en el pañal; y POR FIN fue a un terapeuta gestalt….y el amigo le pregunta intrigadísimo: ¿y dejaste de cagarte?: ah no! Me sigo cagando…pero ahora me da lo mismo!.

 

Desde la perspectiva estratégica se hace referencia, sobretodo, a la cooperación con el cliente: hay que acoplarse primero al cliente, a su marco de referencia, a su modo ver el mundo, para después poder ayudarlo; dirigirlo al cambio.

 

Una forma sencilla de caracterizar la Terapia estratégica es decir que es lo contrario de las terapias tradicionales (Haley, 1991).

 

•  Se centra en el presente y en el futuro

No se preocupa demasiado por el pasado. Se ocupa del problema que trae el cliente a la consulta.

“NO hay que buscar lejos, razones ocultas, recónditas…eso constituye un exceso de conocimiento. No hay que buscar lejos; lo oculto de la sabiduría es lo oculto de la evidencia y lo más difícil de ver es del orden de lo cercano, de lo banal de lo cotidiano”

Francoise Jullien

 

•  Es breve.

Es la única forma de estar más seguros de que el cambio se produce por acción de la terapia y no es el resultado de de factores o circunstancias de la persona.

En la medida de que la terapia se alargue es más probable que el cambio se pueda producir por cambios en la persona (se casa, cambia de trabajo, etc.).

 

“El arte (de la terapia) está en encontrar la palanca sobre la que empujar con poca fuerza para obtener grande efectos”

Giorgio Nardone

 

•  Se centra en el entorno social de la persona

Se debe permitir la intervención de la familia. La familia puede provocar cambios que el terapeuta solo es incapaz; además permite situar al cliente en su entorno real.

“Le debo todo lo que soy a mis relaciones, y todo lo que me produce dolor puede cambiar solo a través de las relaciones”

Keneth Gergen

 

•  Se imparten directivas de cambio

Más que limitarse a hablar o a intercambiar ideas o sentimientos con la personas hay que dar dirigir a la persona para que haga cosas.

El cambio de las ideas o sentimientos de las personas se produce cuando cambian sus conductas.

“El objetivo de la conversación terapéutica es preparar la relación con el cliente para prescribirle una directiva y que la cumpla”

J. Haley y M. Richeport

 

•  Se deben fijar objetivos

Para que la terapia alcance un objetivo, el terapeuta debe fijarlo. Esto es aparentemente sencillo y, sin embargo, no siempre se hace.

“Si no sabes a qué lugar vas, es posible que no lo reconozcas cuando hayas llegado”

 

•  El terapeuta debe tener un plan particular para cada caso.

“Un terapeuta debe aprender muchas maneras distintas de modificar a muchas diferentes clases de personas o dedicarse a otra profesión”

Milton Erikson

 

•  Si algo no funciona, es mejor probar algo diferente

“Prefiero el abismo a más de lo mismo”

Luis Eduardo Aute

 

•  Los problemas son intentos fallidos de resolver los conflictos.

Los miembros de la familia se estancan en una determinada visión del problema y en una determinada pauta rígida de interacción. En este sentido, son los propios intentos de solución los que forman parte del problema, pues son las soluciones intentadas las que mantienen y alimentan el problema (Watzlawick. et al., 1974),

Esta aplicar la misma tentativa una y otra vez, machaconamente, acaba convirtiendo a los problemas en una especie de arenas movedizas que cuanto más intentan resolverlos, más los devoran y hunden.

.

Simplificando mucho, se podría decir que la Terapia Estratégica tiene dos metas principales:

•  Cambiar la percepción del problema

“No nos afectan las cosas, sino la opinión que tenemos de las cosas”

Epicteto

 

•  Inducir, sugestiva o directamente, a que la persona haga algo diferente; que haga algo nuevo; que ponga en marcha un pequeño cambio para que por el efecto llamado de la bola de nieve, este pequeño cambio traiga otros y otros.

El objetivo principal de una intervención terapéutica no es intentar resolver todas las dificultades o los problemas, sino poner en movimiento un proceso de cambio

Andrea Fiorenza

 

  

EJEMPLOS DE CASOS

  

•  EL ADOLESCENTE INCOMUNICATIVO

Unos padres perciben que su hijo de 13 años está cada vez más incomunicativo, se encierra en su habitación, y contesta con monosílabos a su madre cada vez que ésta le inquiere por cosas, para ella, normales, como qué tal ha ido el colegio, qué ha pasado en el recreo, o de qué ha hablado con los amigos cuando estaban en el parque.

 

Como se puede prever, la madre en su intento de hacer que su hijo le hable, con su insistencia, en realidad provoca el efecto contrario, esto es, hacer que su hijo, en una posición defensiva, se encierre más; ante esta reacción del hijo, la madre todavía puede insistir más e, incluso, pensar que su hijo puede tener algún problema de tipo psicológico o de consumo de drogas…o algo más misterioso y que por eso se muestra tan reacio a hablar con ella y se encierra cada vez más en su habitación, etc.

 

Como se puede entender, ante esta insinuación de los padres y el consiguiente mayor control sobre el hijo, éste cada vez se aleja más; y esto no hace más que confirmar la sospecha de los padres de que el hijo, quizá, tiene un grave problema. Y, al mismo tiempo, facilitar que el hijo se comporte cada vez más evasivamente con sus padres.

 

La estrategia que se propone a los padres es que es, a fin de recabar datos sobre el comportamiento de su hijo, deben observar a su hijo, aunque sin intervenir, durante 15 días.

 

Con esta simple maniobra se permite incluir un pequeño cambio en la dinámica familiar: los padres pasan a mantener cierta distancia con su hijo, lo cual hace que éste modifique la relación con sus padres, no mostrándose tan distante e incluso interesándose por algunos aspectos de la familia que, anteriormente, ni reparaba.

 

Este pequeño cambio en las relaciones padres e hijos ha permitido que se modifique, un poco, la percepción negativa y catastrofista que ambos padres tenían de su hijo, reduciendo la distancia y evitando la llamada “ profecía auto cumplida” sobre el comportamiento anómalo del joven.

 

 

•  LOS ESCUPITAJOS DE JONATHAN:

Una madre se queja de que su hijo de 7 años no le hace caso y que, últimamente, escupe mucho, hasta en casa. No para de escupir desde que se levanta hasta que se acuesta. La madre está desesperada ante este comportamiento de su hijo.

 

A la madre le cuesta mucho ser firme; tiene 3 hijos mayores (15, 14, 9) con dificultades de diversos tipos y otras fuentes de estrés añadidas: dificultades económicas, falta de apoyos para hacer frente a la maternidad, etc.

 

Las soluciones intentadas por la madre son perder los nervios: le chilla, se enfada, le amenaza y le explica que no lo ha de hacer.

 

El objetivo que se plantea es que no escupa.

 

La estrategia que se propone es la siguiente:

•  Se le explica a la madre que ha de decirle al chico que lo ha estado observando y que escupe muy mal, y que ella cree que si se entrenara un poco podría escupir mejor. Para ello, le pide que escupa en ese momento (es importante que se diga esto con serenidad y con muestras de interés por el escupitajo);

La madre continúa diciendo al niño que dado que no escupe demasiado bien, a partir de ahora se va a empezar a entrenar. Durante media hora, en la bañera, le pondrá una diana y podrá entrenar a escupitajos a fin de que afine la puntería…

 

La reacción del niño ante esta intervención de la madre fue de asombro tal que comenzó a lloriquear un poco. Esto supuso un cambio radical porque la hipótesis de partida es que el niño tenía controlada a su madre a partir de estos actos trasgresores.

 

Los escupitajos de Jonathan cesaron. La madre consiguió retomar el poder con su hijo en este aspecto de su comportamiento. Y quizá aprendió que podía hacerlo en otras áreas del comportamiento rebelde.

 

 

•  LOS BERRINCHES DE DIEGO

Diego tiene 5 años. Su familia está compuesta por su madre y sus dos hermanos: Pedro, de 18, y Estela de 15. Adela, la madre de Diego, se separó de su marido y padre de los niños hace aproximadamente 5 años.

La abuela materna vive muy cerca de la familia, y se encarga de atender a Diego mientras Adela está trabajando. Las relaciones entre Adela y su madre son conflictivas.

Adela se queja principalmente de que no puede manejar a Diego: de que tiene berrinches frecuentes en el que se pone violento y le insulta; también está saturada por las numerosas quejas que le llegan del colegio por su comportamiento con el resto de compañeros.

 

Las soluciones intentadas por la madre para resolver el problema de Diego han sido, hasta el momento:

•  Ha acudido a diversos profesionales que han diagnosticado al niño de hiperactividad y de trastorno negativista - desafiante. Estos diagnósticos centrados, únicamente, en características negativas del niño y que no tienen en cuenta el contexto relacional, lejos de ayudar a la madre le provocan mayor culpabilidad y desesperanza

•  La madre intenta pedir a su hijo que se comporte bien; y ante la falta de éxito de las demandas, el siguiente paso es reprochar el mal comportamiento y castigarlo.

Estas soluciones, lejos de arreglar el problema de Diego, lo han incrementado, convirtiéndose la relación entre madre e hijo en una relación simétrica: cuanto más se queja y castiga la madre, más trasgresor y desafiante se torna el chico, en un juego sin fin.

 

La estrategia que se propone es la siguiente:

Diego acude acompañado de su madre en la primera consulta. Después de saludar a ambos y de charlar tranquilamente de otros aspectos no relacionados con el problema de Diego (como hobbies, mascotas, etc.) se pide a Diego que muestre allí mismo uno de los berrinches:

•  “Diego, si no te molesta me gustaría que me mostraras uno de tus enfados”

Si el chaval no quiere se le puede decir:

•  ¿Cómo eres tan desconsiderado conmigo…cómo voy a ayudarte si no veo cómo son tus arranques?

 

Se pide a la madre que ayude a Diego para que él pueda ayudarme:

•  “Cuando Diego tenga el próximo berrinche, cogereis un espejo a fin de que él pueda observar la transformación y así fuera capaz de representármela en el próximo encuentro”

 

Además de la explicación, a la madre se le ofrece en una carta las siguientes recomendaciones:

•  Colocar el espejo en un lugar visible

•  Varias veces al día preguntarle si no querrá tener un ataquito; es importante mostrarse tranquila, serena, no cínica.

•  Si comienza con uno de los berrinches habrá que colocarle el espejo delante de la cara y alentarlo para que vocifere y aúlle un poco más alto.

•  Hay que hacer esto ultimo en tono de broma!

 

 

En los dos casos anteriores, se ha puesto en marcha la llamada prescripción paradójica del comportamiento a corregir

 

Con la prescripción del comportamiento que queremos extinguir se coloca a la persona en un doble vínculo:

•  Si acepta el mandato, es decir seguir con el comportamiento problemático, se quita a éste su espontaneidad, y se realiza el comportamiento bajo el mandato del otro (no por el propio control).

•  Si se rebela contra la prescripción, se deja de realizar el comportamiento perturbado, y se consigue un cambio.

 

Con los comportamientos problemáticos, de tipo desafiante o trasgresor, se reequilibra la autoridad y permite a los padres recuperar la autoridad (si el chico sigue haciendo la conducta, por lo menos está ordenada). De este modo se vuelve a asumir el control de la relación.

Si se rebela a la prescripción, entonces se consigue que cese el comportamiento. En una u otra posibilidad, se produce un cambio.

 

La eficacia de la técnica paradójica reside en que se pide al paciente que realice de modo voluntario lo que él cree que es involuntario o está fuera de su control. DE este modo la conducta sintomática ya no es algo que no puede evitar.

 

 

 

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

 

De Shazer, S. (1988). Claves para la solución en terapia breve. Barcelona. Paidos.

 

Fiorenza y Nardone (2004). La intervención estratégica en contextos educativos . Barcelona. Herder.

 

Freeman, Epston y Lobovits (2001). Terapia narrativa para niños. Barcelona. paidos

 

Garbarino, J., Stott, F. y Faculty of Erikson Insitute (1992). Lo que nos pueden decir los niños . Madrid. Ministerio de Asuntos Sociales.

 

Gergen, K. (1996). Realidades y relaciones. Aproximaciones a la construcción social . Barcelona. Paidós

 

Haley, J. (1991). Las tácticas de poder de Jesucristo . Barcelona. paidos.

 

Volver