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Previos: Mejorar la Comunicación

Tema Progress:

CUESTIONES PREVIAS

MEJORA DE LA COMUNICACIÓN

INTRODUCCIÓN

El objetivo del texto es explorar la comunicación humana y sus aplicaciones a la resolución de dificultades mediante el empleo de relatos.

La palabra comunicación remite al concepto latino «comunicare»: participar, poner en común, poner en relación. Aunque el concepto ha sufrido una pérdida importante, una ruptura epistemológica que trastoca su sentido esencial: se confunde comunicación con intercambio de información. El proceso de comunicación que aquí se defiende tiene que ver con la relación que establecen las personas para hacer algo conjuntamente, algo como abordar un problema, debatir algo que les preocupe, someterse a un proceso terapéutico o educativo, encarar una mediación sobre algún conflicto o cualquier otra cuestión que implique relación humana y deseo de actuar sobre algún aspecto de la realidad.

Nuestros tiempos podrían definirse como la época del mayor flujo de información conocido, aunque no necesariamente de comunicación. Los llamados medios de comunicación deberían llamarse de información.

Dewey mantiene que el futuro de la comunicación es la participación. Para él la comunicación es lo que hace posible el entendimiento humano y la asociación de las personas, es decir, la sociedad.

PRINCIPIOS DE LA COMUNICACIÓN

La imposibilidad de no comunicar

Toda conducta es comunicación. Entendemos por conducta cualquier manifestación verbal, tonal o postural. Estos elementos admiten permutaciones muy variadas que van desde lo congruente hasta lo incongruente e incluso paradójico.

No hay nada que sea contrario a la conducta. No hay no-conducta. Es imposible no comportarse.

Niveles de contenido y relación en la comunicación

El Pescador y el Genio

Un pobre pescador después de lanzar varias veces la red al mar saca una tinaja de cobre. Al abrirla brota una nube que se materializa en un enorme genio que amenaza con matarlo. El pescador se salva engañando al genio: Lo burla dudando, en voz alta, que tan enorme genio pueda caber en tan diminuta vasija; de este modo lo obliga a meterse en ella, la tapa y la tira de nuevo al mar.

El genio describe que hallándose confinado en su botella durante los primeros cien años, se dijo a sí mismo: “Haré rico para toda la vida a quienquiera que me rescate. Pero, transcurrió el siglo entero, y nadie me liberó. En el segundo centenar dije, revelaré todos los tesoros ocultos de la tierra a quienquiera que me rescate. Pero nadie me puso en libertad, y así transcurrieron cuatrocientos años. Entonces me dije, colmaré tres deseos a quienquiera que me rescate. Sin embargo, nadie me liberó. Me enfurecí y con una rabia inmensa decidí, de ahora en adelante, mataré a quienquiera que me rescate.

(Las Mil y una noches)

Dice Bruno Bettelheim que los cuentos de hadas describen en forma metafórica las vicisitudes de nuestra vida afectiva y son de extraordinaria importancia para la formación moral e intelectual de los niños. Este cuento ilustra lo que siente alguien que ha sido abandonado. De acuerdo con la moral de los adultos, cuanto más dura un cautiverio, más agradecido debe estar el prisionero a su liberador. Pero no es de este modo como el ser humano reacciona ante la falta de contacto y relación humana.

El impulso de proteger a los niños nace de una experiencia observada en los hospitales en los que los niños han sido abandonados. El síndrome de Hospitalismo (Spitz, R. 1965. En Spitz, R. 1993) describe la pérdida de interés por el mundo que sienten los niños con los que no se establece una relación de contacto físico y emocional, aunque se les sirva comida y cama. Este desinterés puede llegar hasta la muerte si se produce la pérdida del tono muscular por falta de caricias y contacto. Sin relación, no se produce transferencia de contenidos en la comunicación.

Toda comunicación implica el establecimiento de un vínculo y por ende define la relación entre los comunicantes. Según Bateson, la comunicación transmite información (de contenido o nivel referencial) e impone conductas acerca de cómo debe entenderse la información. Dicho de otro modo, da información acerca de la información. (relación o nivel conativo). El segundo plano clasifica al primero y es por tanto, una metacomunicación.

Consideremos los siguientes mensajes:

  • «¿Seguro que me devolverás lo que te presté?»
  • «¿Eres tan listo como dices?».

Las relaciones «saludables» tienden a difuminar el plano de relación. Las relaciones «enfermas» tienden a plantear una constante lucha acerca de la naturaleza de la relación, mientras que el plano del contenido se hace cada vez menos importante.

Historia de un delfín

Gregory Bateson estudió las pautas de comunicación de los delfines en el Instituto de Investigación marina de Hawai y observó lo siguiente:

El autor trabajó con los entrenadores que enseñaban a los delfines a actuar para el público. El proceso empezó con un delfín ingenuo. El primer día, cuando el delfín hizo algo desacostumbrado, como saltar fuera del agua, el entrenador tocó el silbato y le arrojó un pescado como recompensa. Cada vez que el delfín actuaba de esa manera, el entrenador tocaba el silbato y le daba un pescado. El delfín tardó muy poco en aprender que ese comportamiento le proporcionaba un pescado, de modo que empezó a repetirlo con mayor frecuencia y cada vez reclamaba un pescado.

Al día siguiente, el delfín ejecutó el salto nada más salir y se quedó esperando el pescado. No hubo pescado. El delfín repitió el salto varias veces, pero todas infructuosamente, hasta que, al fin, enojado, hizo algo distinto, como rodar sobre sí mismo. Entonces el entrenador tocó el silbato y le arrojó un pescado. Cada vez que el delfín repitió el nuevo truco en esa sesión de entrenamiento, recibió un pescado como recompensa. No había pescados para el truco del día anterior, sólo para algo nuevo.

Esta pauta sé repitió durante 14 días. El delfín salía y hacía el truco que había aprendido el día anterior, pero era en vano. A menudo repetía los trucos de varios días atrás, solo para ver cuáles eran las reglas, pero solo era recompensando cuando hacia algo nuevo. Sin duda esto debía de resultar muy frustrante para el delfín. El decimoquinto día, no obstante, fue como si el delfín aprendiera de pronto las reglas del juego. Se puso frenético y dio un espectáculo asombroso en el que mostró ocho nuevas formas de comportamiento, cuatro de las cuales no se habían observado nunca en la especie. Al parecer, el delfín comprendió no sólo la manera de generar comportamientos nuevos, sino también las reglas de cómo y cuándo generarlos. Los delfines son listos.

Un último detalle: durante los catorce días que estuvo con el entrenador, Bateson vio que éste le daba pescados al delfín sin que se los hubiera ganado, fuera de la situación de entrenamiento. Bateson sintió curiosidad y le preguntó porque lo hacía. El entrenador contestó: «Ah, eso. Es para seguir en términos amistosos, por supuesto. Después de todo, si no tenemos una buena relación, no se molestará en aprender nada».

(O’Connor, J., y Seymour, J. 1996:44-45)

 La puntuación de la secuencia de los hechos

«Una rata de laboratorio dijo: -Ya he adiestrado a mi experimentador. Cada vez que presiono la palanca, me da de comer. La rata se negaba a aceptar la puntuación de la secuencia que el experimentador trataba de imponer».

(Watzlawick, P. 1993: 57).

La falta de acuerdo con respecto a esto es la base de muchos conflictos relacionales: «Me retraigo porque me regañas y te regaño porque te retraes». Pero lo más significativo de este proceso con tendencia al infinito es que suele ir acompañado de acusaciones de «maldad o locura».

Otro ejemplo extraído de las relaciones internacionales lo constituyen las guerras armamentistas: «Si quieres la paz, prepara la guerra».

«De la psicología de la forma hemos aprendido una premisa fundamental y es que la experiencia debe ser puntuada. No experimentamos sensorialmente la continuidad de la realidad. Al contrario, nuestra percepción está parcelada en segmentos significativos para los actuantes» (Op. Cit.: 56).

En síntesis, la naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de comunicación entre los comunicantes.

La gallina es la manera que tiene el huevo de hacer otro huevo.

(Samuel Butler. En Bateson, G. 1979. Espíritu y naturaleza. B. Aires. Amorrortu. Pág. 218)

Comunicación Digital y Analógica: Congruencia y paradojas

En la comunicación analógica hay algo particularmente similar a la cosa. En la comunicación digital no hay nada similar a la cosa, cual es el caso de las palabras que arbitrariamente asignamos a los objetos de referencia.

Los animales entienden la comunicación analógica que acompaña al habla. Un estudio mostró que las ratas de laboratorio cuyos experimentadores estaban convencidos de que esos animales eran particularmente inteligentes, tenían un desempeño significativamente mejor que el de otras ratas de la misma cepa, pero cuyos experimentadores habían llegado a creer que los animales eran estúpidos.

En síntesis: Los seres humanos se comunican tanto digital como analógicamente. El lenguaje digital cuenta con una sintaxis lógica sumamente compleja y poderosa, pero carece de una semántica adecuada en el campo de la relación, mientras que el lenguaje analógico posee la semántica, pero no una sintaxis adecuada para la definición inequívoca de la naturaleza de las relaciones.

Cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos u otros canales de comunicación no verbal, la realidad emocional no debe buscarse tanto en el contenido de las palabras como en la forma en que nos está transmitiendo el mensaje. Una regla general utilizada en las investigaciones sobre la comunicación afirma que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal (la inflexión de voz, la brusquedad de un gesto, etc.) y que este tipo de mensaje suele captarse de manera inconsciente, sin que el interlocutor repare, por cierto, en la naturaleza de lo que se está comunicando y se limite tan sólo a registrarlo y responder implícitamente. En la mayoría de los casos, las habilidades que nos permiten desempeñar adecuadamente esta tarea también se aprenden de forma tácita» (Goleman, D. 1996: 164-165).

Para encuadrar estos datos y facilitar su adecuada comprensión conviene decir que el objetivo de esta investigación fue averiguar «qué factores hacen que caigamos mal o bien a la gente». Es preciso aclararlo ya que, de otro modo, se podría concluir que la eficacia de la comunicación depende de los porcentajes descritos y ello nos llevaría a una conclusión equivocada. Pensemos que el resultado total de dicha investigación se está dando con palabras: El lenguaje «menos importante» según los resultados de la investigación (7%).

Interacción Simétrica y Complementaria

En 1935, Bateson describió un fenómeno de interacción que observó en Nueva Guinea, en la tribu Iatmul y al que denominó Cismogénesis: proceso de diferenciación en las normas de la conducta individual resultante de la interacción acumulativa entre los individuos.

No sólo debemos considerar las reacciones de A ante la conducta de B, sino que también debemos examinar la forma en que ello afecta la conducta posterior de B y el efecto que ello tiene sobre A» (Watzlawick, P. 1993: 68).

Cismogénesis Complementaria: La conducta de un participante complementa la del otro. Supongamos que una conducta autoritaria de A, exige sometimiento por parte de B. Es probable que la conducta de sometimiento vuelva a exigir otra conducta autoritaria de A, y así sucesivamente. (Relaciones basadas en la diferencia).

Cismogénesis Simétrica: «Si a una conducta de jactancia, se contesta con otra conducta de jactancia, se establece una situación competitiva de jactancia» (Op. Cit.: 69). (Relaciones basadas en la igualdad).

En síntesis: «Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según que estén basados en la igualdad o en la diferencia» (Op. Cit.: 70).

COSAS QUE NO FUNCIONAN EN LA COMUNICACIÓN Y COSAS QUE SUELEN FUNCIONAR

  • Hemos visto las características de la comunicación interpersonal, tal y como ésta se da de modo espontáneo, veamos a continuación algunos factores que la convierten en más o menos eficaz, desde el punto de vista de lo que queremos conseguir con ella.

Estilos ineficaces de comunicación. Lo que no funciona.

  • Según la Programación Neurolingüística existen varios estilos de motivación que no suelen tener éxito:
  • – “Qué pasará si no lo haces…”
  • En este tipo, el comunicador informa al sujeto de todas las consecuencias calamitosas y nefastas que ocurrirán si no cumplimos nuestro deber. El efecto que produce en el oyente -contrario al deseado, por lo general- es el de hundimiento y desesperanza ante tanto desastre.
  • – “Tienes que… Deberías de…”
  • Los deberías incluyen cierta ansiedad por el apremio. Además de que fuerzan realidades que normalmente deberían ocurrir de un modo más espontáneo.
  • – “Imagínate haciéndolo…”
  • Este tipo desoye la indisposición del sujeto a afrontar la tarea y le pide precisamente lo que éste más detesta, en lugar de pedirle que imagine que…”ya lo ha terminado”. Le pide que disfrute con lo que odia hacer.
  • – “Imagina todo lo que queda por hacer…”
  • En lugar de trocear los objetivos y las tareas.

Características de una buena y eficaz devolución, corrección, crítica, feed-back… lo que suele funcionar

La aceptación de una devolución radica, sobre todo, en lograr que el que la emite sea aceptado. Aceptamos el discurso cuando aceptamos al que nos lo comunica.

Estamos más acostumbrados a decir lo que está mal. Hay que aprender a decir primero lo que está bien y después indicar cómo se puede mejorar. Es importante iniciar una devolución aceptando primero la experiencia sensorial del otro; de lo contrario, la persona a la que dirigimos nuestra devolución tenderá inconscientemente a no aceptarla, a considerar que no tiene nada que ver con él.

Muchas correcciones comienzan con frases como: «Así no…» «Debes ser menos teatral.».  «Esa no es la idea.». El inconsciente no puede hacer gran cosa con esa información. Las devoluciones deben formularse en positivo. Las personas no aceptan críticas negativas, ya que no se graban en el inconsciente. La mente se queda con la idea central de la frase, no con las partículas añadidas. Excepcionalmente, hay un «no» que funciona como freno neurológico «Esto que has hecho ¡No!».

Muchos programas cuyo objetivo es perder peso o dejar de fumar, no suelen funcionar porque el inconsciente no quiere perder ni dejar nada.

Existe una teoría acerca de los mecanismos de rebote. que se producen después de las dietas de adelgazamiento. La hipótesis indica que el inconsciente se dedica a recuperar los kilos que ha perdido.

En los procesos de cambio psicoterapéutico o educativo debe procurarse siempre que la persona mejore, en cualquier caso. Si el objetivo es «dejar de…». o «abandonar el hábito de…» Debe plantearse qué va a ganar el sujeto.

Las correcciones que más se recuerdan son:

  • Las que demuestran cómo hacer las cosas…
  • Las que te repiten varias personas…
  • Las que te dan alternativas con respecto a lo que tú haces…

La idea más profunda de la crítica o corrección es que debe generar una experiencia de referencia sensorial en el otro

En general, una corrección debe ser:

  • Aplicable: «Hablas muy alto, es desagradable».
  • Neutra: Descriptiva, no valorativa.
  • Oportuna: Lo mejor es realizarla, inmediatamente después del hecho
  • Solicitada: Más que impuesta.
  • Objetiva: Sin rodeos, concreta.
  • Directa: Ofrecida. personal y directamente.
  • Específica: No abstracta.
  • Comprobada: Conviene preguntar si se ha entendido lo dicho y verificarlo.
  • Dirigida a la acción y no a la persona

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