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NUEVA
TEMPORADA 
Zen-Tre 2009-2010

Curso Completo en pnl FACS
Filosofía, Arte, Comunicación, Salud


La vida es un conjunto de actos de creatividad y comunicación
La adaptación se basa en la calidad de relación de la persona
 consigo misma,
con los demás y
con el mundo.


    Creo que es muy apropiado describir la PNL     
 como un proceso educativo.
     Básicamente desarrollamos maneras de enseñar a la gente
a usar su propia cabeza. (R. Bandler)


Si estás interesado, visita el área de CURSOS, donde se detallan todos los contenidos con los que cuenta esta formación.


 

ADOLESCENCIA

 Esta tarde 21 de Mayo 2009 a las 19 h. habrá un encuentro en Valencia, en el Club Diario Levante, de las familias de AKOE (Asociación de Cooperativas de Enseñanza) para hablar de un tema que a todos nos toca por algún lado: Adolescencia y sociedad.
 En la radio, esta misma noche, el programa Lo más natural que se emite todos los jueves a las 22 h. en 102.5 o en Internet www.upv.es, se celebrará el cuarto programa consecutivo sobre las distintas voces que se han de escuchar sobre este mismo tema.

 Y para ilustrar, desde los Cuentos que curan, un breve relato de Angel Hernández, el Papú:

 Trapero, polizón, espantapájaros,… son personajes muy recurridos en las canciones de Bob Dylan o Mark Knopfler cuando quieren cantar historias de automarginados que deciden no comulgar con las trampas gigantes que conlleva nuestro estilo de vida en el llamado primer mundo.
 La conversación de patio de colegio que sigue es un ejercicio de empatía para con los adolescentes, marginados sin pretenderlo ante un mundo complejo que no te da hoja de instrucciones para aprender a manejarte. Una edad a la que yo no volvería ni loco.
 Se lo dedico a mi hijo, que está ahora en ello.  


   TRAPERO Y POLIZON


- ¿Sabes? Hoy me ha llamado al móvil una editorial  que me hace un regalo por recibir una carta. Me ha interesado pero le he dado una dirección falsa…
- Has hecho bien. A lo mejor son en realidad un club de gays.
 - No. Seguramente querrán sacarme la pasta con tonterías.
- Pues yo esta noche he disfrutado como un enano. He soñado que ya cumplía los quince años y mi padre me llevaba en un coche antiguo a celebrar el cumple a una especie de jardín donde había patatas asadas con salsas y pizzas a mogollón. Y ¿sabes lo mejor? Que todo era gratis, pero no que lo pagaban lo viejos, no, todo era gratis-gratis, por el morro. Estábamos tú, yo y todos los demás.
- ¿Quién más?
- Todos los demás, no sé. Y mi viejo con un coche que lo flipas de antiguo.
- Sí, los viejos se enrollan bien pero no hay que decírselo.
- Aja… Y, oye Trapero, ¿a ti porqué te gusta que te llamen Trapero?.
- Mi bisabuelo era trapero o algo así. Bueno en realidad trabajaba en un centro de reciclaje de trapos o algo así.
- ¿Ya estaba de moda reciclar cuando vivía tu bisabuelo?. Ja…
- Yo qué sé…
- Lo malo de los viejos es que se contradicen. Dicen una cosa pero hacen lo contrario. El mío se agobia con la contaminación y esas cosas pero no baja del coche.
- Sí. Todo el mundo está en contra de la guerra, la especulación, la corrupción y eso, pero las calles están llenas de guerreros, especuladores y corruptos y no les pasa nada y les pagan por salir en la tele.
- Sí.
- A mi eso me come el coco porque es como si el mundo funcionara con unas claves que yo no entiendo, que se me escapan. Es como cuando los nazis lanzaban mensajes en clave desde sus submarinos y nadie podía entenderlos. Hasta que alguien fue capaz de descifrarlos y entonces les ganamos la guerra.
- Sí.
- Polizón: yo necesito descubrir las claves que me permitan entender a las personas y sus asuntos porque vivo en la angustia. De hecho ya no recuerdo la última cosa que hice con ganas, motivado. Despertarme sin tristeza…
- No te preocupes, nos haremos mayores y maduraremos. O al menos podremos hacer lo que nos dé la gana sin tener que dar explicaciones.
- Ahí tienes razón.
- Mira, yo cuando sea mayor voy a dar la vuelta al mundo hasta que encuentre el sitio que me guste, y una chica. Además viajaré gratis, colándome en los trenes o aviones o naves o lo que coño haya entonces.
- Ja, ja,…Suena bien.
- Sí, Trapero, yo necesito ver la Tierra de cabo a rabo. Si el mundo fuese solo esto que vemos cada día yo me volvería loco. Pero yo sé que existen mil maneras distintas de vivir. Igual acabo un día con los aborígenes de África, comiendo lombrices.
- Ja, ja. ¿Me invitarás?
- Mira, llaman a clase. Vamos.
- Los chinos se comen los perros.
- Que aaasco, tío.
       
         Angel Hernández

 

Cuentos que curan 2009

CELEBRADO EL CURSO DE CUENTOS QUE CURAN…
Reunidos en torno a un jazz de fondo, que suena suave y poco orquestado en un aparato de baja calidad, más aparente que capaz de sacar muchos vatios.
Cada uno escribe un relato en silencio, mientras dirige parte de su atención al tiempo que le falta para terminar.
Estamos todo el día trabajando en Cuentos que curan olvidos, heridas, abandono y desamor.
Nos hemos reunido en dos ocasiones (21 y 28 de marzo) para explorar en la práctica la capacidad rehabilitadora que tienen los relatos.
Os presentamos dos cuentos que se escribieron en el curso.

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EL CUENTO DE LA HORMIGA
por   MªJosé Fons
Érase una vez  una hormiga que vivía con su comunidad de hormigas en un gran hormiguero. Puesto que era una hormiga obrera se pasaba el día entero trabajando para su comunidad: buscaba comida, cuidaba de las hormigas pequeñas, arreglaba el hormiguero....etc. Ella estaba orgullosa porque era muy trabajadora y porque todo lo que hacia servía para el bien común. Cierto día se dio cuenta de que le faltaba algo, pero no sabia bien qué era, sólo sabia que se sentía vacía, así que un día se fue del hormiguero a buscar nuevas experiencias.
   Caminando por el bosque se encontró a una lagartija que disfrutaba tumbada sobre una roca tomando el sol. La hormiga se interesó por este extraño animal y le preguntó que qué hacía. La lagartija le dijo que estaba tomando el sol, como hacía todos los días. La hormiga se extrañó de que hubiera animales que apenas trabajaran durante el día y de que no se preocuparan del futuro. La hormiga le contó que cansada de tanto trabajar se había marchado del hormiguero para buscar nuevas experiencias que le llenaran, pero que echaba de menos a sus compañeras y que se sentía culpable por haberlas dejado con todo el trabajo que un hormiguero conlleva .
La hormiga le preguntó a la lagartija que cómo podía estar todo el día sin hacer nada.
-¿Cómo que sin hacer nada? -Dijo la lagartija- Ven, túmbate a mi lado un momento.
¿Puedes sentir el calor del sol?
-Ooooooh, si, que agradable.
-Ahora escucha, ¿puedes oír el sonido de las hojas al caer de los árboles,  los pájaros cantar y el agua correr en el río?
-Siiiiiii, ¡oh! Nunca me había dado cuenta. Es realmente agradable.
-Y mira, dijo la lagartija. ¿ puedes ver las montañas y lo bonito que está el cielo?
- Es verdad, es realmente precioso. Perdona por decir que no hacías nada, la verdad es que haces muchas cosas a la vez.
La hormiga se quedó un buen rato sintiendo el agradable calor del sol, escuchando el suave sonido de las hojas y del río y disfrutando de la maravillosa vista que tenia frente a ella y comenzó a sentir en su interior que una agradable sensación la invadía y le llenaba por dentro.
-Ahora se lo que me faltaba, muchas gracias lagartija.
La hormiga al cabo de unos días volvió al hormiguero y ya nunca fue la misma, porque ahora aunque seguía trabajando sabía disfrutar de la vida.

 

Esta historia está pensada para un niño que conozco, y quiero: Manuel,  catalogado de hiperactivo, y para otros niños con la misma etiqueta que llevan un  Bernardo Ortín dentro.

EL   OSO   MILUTO

El oso Miluto era marrón, grande, fuerte y le gustaba la miel. La necesitaba.    Pero tenía mucho miedo a las abejas, y no sabía qué hacer para conseguirla. Así que, algunas veces, hacía tonterías, o no-tonterías, pero hacía cosas raras, se comportaba de manera que ni las abejas, ni los osos entendían.
Miluto también era un oso normal. Dentro de lo que en los cánones oseznos se entiende por normal: era bueno, simpático y gracioso, a veces se enfadaba, pataleaba, rugía de rabia y se ponía nervioso.
Un día, a pesar de su miedo, se decidió a entablar amistad con dos abejas.
Las llevó a pasear subidas en su lomo, y ellas le regalaron su miel.
Y la vida de Miluto se llenó de esperanza.
Rosa García Puchol

Para una persona que necesita sentirse valorada. Que necesita sentir el reconocimiento a su esfuerzo al renunciar a una parte de su vida por amor.
A la princesa Neus

LA PRINCESA INDECISA

La princesa Mon vivía en un hermoso reino, lleno de flores, fiestas y amigos de colores. Se sentía feliz en su palacio de cristal, diseñado por Gaudí.
Un  día  se  le   apareció   un  hada   y  le  dijo: “Puedes  pedirme lo que quieras, y te será concedido”
Mon no sabía qué pedir… porque tenía de todo: vestidos, flores, chaletes, vales para liposucciones, joyas, fama, gloria, coches descapotables y televisión de plasma.
Asi que… pidió un príncipe: “Pero me lo pone de carne y hueso, con las carnes bien apretaditas”
Y el hada le regaló un príncipe precioso, tri-polar, con caballo y castillo.
Así fue como la princesa se convirtió en reina de un castillo y del corazón de un príncipe.
El pak príncipe-castillo venía fabricado en material duro, “de carnes  prietas”, tal como ella lo había pedido.
Pero, con el tiempo le fue resultando demasiado prieto, demasiado duro.  A través de las paredes de piedra del castillo le costaba ver a sus amigos, a sus padres, a su ciudad, con su palacio de cristal diseñado por Gaudí.   
El corazón del príncipe era como una piedra preciosa, pero piedra. Y la princesa necesitaba ver qué había dentro. Tocar la ternura. Dejarse envolver en caricias gratuitas.
Deseaba recuperar aquella transparencia idílica de su palacio de cristal, donde ahora le parecía que todo había sido más fácil.
Hasta que un día no pudo más: llamó a tele-hada, y le pidió una varita muy mágica, para convertir sus deseos en realidad.
Llegó el encargo. A la luz de la varita descubrió que el cristal de su palacio ya no era tan transparente, que al príncipe además de corazón, y otros órganos, tenía dos orejas, dispuestas a escuchar.
Y que ella tenía poderes: para pintar, hablar, cantar, reír, además de recomponer huesos y músculos. Poderes para construir y reconstruir.
Guardó la varita en su estuche de piel. Para momentos de necesidad.

Nota: Dícese tri-polar a la manera particular de superar la bipolaridad exclusiva de los varones. Que hace las delicias de las princesas.
Rosa García Puchol

 

Arte con niños

El arte es una expresión humana genuina, presente en todos los seres humanos por el simple hecho de serlo. 
 El arte no es una habilidad para unos pocos elegidos, es una expresión instintiva y potente, presente en todos.
 Viene escrito en nuestros genes como cualquier instinto necesario y es un impulso inevitable.
 La evolución de la expresión artística es exacta en todos los humanos y sigue una evolución idéntica aunque pertenezcan a culturas distintas sin contacto entre sí.
 El arte nos ayuda en la comunicación y el conocimiento tanto con uno mismo como con los demás.
 La fuerza y la vitalidad que eso supone para el ser humano, la vamos a presenciar y experimentar en especial en el gesto natural y libre de los niños.
 Es pues un gesto necesario y pertinente que exploraremos con toda su intensidad y espontaneidad, percibiendo sus efectos en nosotros mismos y en nuestra sensación de trasvase de energía y de acercamiento a los demás, en especial con los niños.
 

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